sábado, 23 de enero de 2016

Nuevo Amanecer: Capitulo 1, parte 3



Capitulo 1, parte 1

Capitulo 1, parte 2


Me tiro la siguiente hora hablando por teléfono con Emma, al final me digne a salir a por la maleta y coloque los pocos libros sobre la mesa, le comento como es la casa, las vistas, la mecedora, la cual es preciosa, no puedo evitare las ganas que tengo de sentarme a leer en ella, le cuento ademas mi primer contacto con Adam y las ganas de que salga igual con el resto.

Sue me comenta que podríamos cenar en un lateral del porche, por lo que a veces me asomaba desde mi habitación para ayudarla, llevo solo unas cuantas horas y ya la llamo: mi habitación.

Me encargue de colocar los platos y cubiertos, siete platos, hago cuentas mentalmente, me sobran comensales.
-No, me pongas cara de extrañada, viene a cenar mis hijos Zed y Lee, si llegan puntuales, claro.-mira mente intenta recordar si me suenan de algo, Sue se percata de ello- jugabais mucho en el lago, ¿Donde sino? Zed debe de tener y edad y Lee es de la de Jake.


Pero no llegaron, ni ellos, ni Jake, parece que ni a Adam, ni a Sue les preocupa el hecho de que falten a la cena, sin avisar, tengo la extraña sensación de que es algo habitual,  eso me pone aún más nerviosa debido a que todos los comentarios van dirigidos a mi y a mi prima, que  intenta monopolizar la cena al verme algo agobiada.




El cambio de hora me tenía en un sin vivir, por lo que a la 1 de la madrugada, el sueño no llegaba a mí, por lo que decido salir a la mecedora con uno de los libros que me he traído, tengo que preguntar donde hay una librería, con la esperanza de que la lectura y el frescor de las primeras noches de verano hagan que Morfeo decida visitarme.

Escucho el grujido de ramas procedentes del bosque, la luz del porche es tan tenue que no ilumina más allá de la barandilla de madera, por lo que me apoyo en ella e intento vislumbrar al animalillo que ha podido hacer ese ruido, mientras miles de películas de miedo pasar por mi cabeza.


Mis miedos crecen al ver cinco siluetas, hasta que puedo ver que son chicos más  mayores que yo con un tatuaje en el pecho, todavía no hace tanto calor para ir sin camiseta... serán los típicos chulos. Parecen no percatarse de mi presencia hasta que están lo suficientemente cerca del porche para que la luz les iluminara el rosto, mismo corte de pelo, mismo tono de piel, ni que fueran una secta.


-¿Quienes sois?- pregunto sentándome en la barrandilla para evitar que se note que me tiembla las manos- o es que no veis que hay gente..... me habéis dado un susto- madre mía, y si están locos..... para que les habré llamado la atención, me aferro con más fuerza a la barandilla.


Uno de ellos se acerca más a mí, escrutando el rostro con la mirada- Anda, Prima- de repente me coge en volandas y me coloca en el suelo, fuera de mi confortable porche, no puedo evitar soltar un grito de sorpresa- soy Jake, ¿Qué tal? Mierda, se me ha pasado que llegabas hoy, que pequeñita eres- si, soy pequeña, me saca como dos cabezas....

-Encantada, no pasa nada, pero¿Podrías dejarme donde estaba? o es un costumbre eso de levantar por los aires a la gente, porque no es por ser descortés pero no  me gusta que me cojan cual muñeca

-Perdona, Enana, es la costumbre de cuando veo a Rachel- me coloca de nuevo sobre la barandilla, me agarro de nuevo para no caer hacia atrás- te presento, estos son Sam,Paul, Erik y Zed.

Todos levantan la mano a mediad que decían su nombre mi mirada pasa  por cada uno con una leve sonrisa y se detiene más de lo normal en el último chico, Zed,  al ver que no aparataba la mirada provoca que me sonroje levemente por lo que bajo la mirada y me dirijo de nuevo a mi primo- un placer, Sue os ha dejado restos de la cena en la nevera, lo siento por mi comportamiento, pero tantas películas  y el viaje me han dejado un poco tocadita.

Todos se rie, Zed, sigue mirándome fijamente: -Buenas noches- dice Jake, los demás no formulan ninguna palabra. Antes de perderles de vista, digo en alta voz:

-¡Jake,gracias por la habitación y la mecedora!

Asoma la cabeza desde la esquina de la casa:- para eso esta la familia- y me guiña el ojo antes de marcharse. 




Cojo el libro, cierro la cortina y me tumbo en la cama, por fin el sueño llega a mí, mis sueños se sucede entre arboles y un niño con ojos color negro, no me había dado cuenta de sus ojos,  eran iguales que los de Zed.


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